SI CREE QUE UN PROCESO PENAL ES UN DÍA DE CAMPO, Conozca lo peor de estar dentro de un proceso penal

El primer momento en que el indiciado es detenido. No creo que exista algo peor, que estés con tu abogado, con la persona, el profesionista al que le has confiado tu seguridad, tu patrimonio, tu tranquilidad y la de tu familia y que te lleven  a pesar de que grite que tiene un amparito, o peor, que se los lleven juntos.

Lo que debe saber cuándo es puesto a disposición del Juez de Control. ¿Qué decir o qué no decir? Todos los que han entrado en ese lugar, me comentan que sienten que es una pesadilla, te detuvieron, te llevaron a unas oficinas de la FGR, un médico te revisó, te sacaron lo que querían, te has sentido indefenso, vulnerable, mientras el médico te revisaba en lugares en donde el sol no ha llegado y la espalda pierde su casto nombre y te llevan ante el Juez de Procesos.

Para este Juez eres un número en un expediente, no una persona.

Llegas al reclusorio y entras al COC. ¿Qué significa COC? Pregúntele a su contador que es un experto en delitos, o a Olguín o a Celorio Vela, estos son egresados de estos lugares, conocen en detalle lo que pasa momento a momento, en eso si son expertos y lo conocen de primera mano, no de oídas, lo han vivido, jajajajaja.

Auto de formal prisión o de sujeción a proceso. Es una audiencia en la que se puede decir, ya está previsto el resultado, después de esta, el interfecto ya es huésped del estado y va a pagar el hotel más caro del mundo, como lo describió un antiguo cliente.

Lo mismo que el punto anterior, ¿Qué decir y que no decir? Esta es la labor del asesor legal, sea este abogado o del contador, si el suicida legal desea que el contador sea su asesor legal, pero por desgracia, van a tener que contratar a un abogado, es la ley, mi amiguito.

Estas dentro, comienzan los juegos del hambre, literal. Nadie, nunca ha recomendado determinado reclusorio para pasar uno o dos añitos alejado del bullicio y de la falsa sociedad, todos describen esta experiencia como las traumática de sus vidas, ¿Cuál es la regla del reclusorio? Todo se cobra, desde el lugar en donde vas a pasar los siguientes meses o años o que nadie te ataque en las duchas o de noche, ¿Quieres una visita de tu abogado? Tienes que pagarla, ¿Te dan dinero a la vista? Te lo van a quitar, siempre hay gente más fuerte, más maldita que tú.

Las FIANZAS, una tragedia en sí misma. Si el procesado tiene la fortuna de alcanzar el beneficio de libertad, va a tener que vivir otra tragedia en sí misma, EL MONTO DE LA FIANZA, ¿le alcanza para pagarla o garantizarla? Pon en juego TODO TU PATRIMONIO, eres un prestanombres, ya te llevó la trampa, tendrás que ver la vida desde tu celda, tu mundo va a cambiar en todo y para siempre.

Y ruega que tu abogado conozca la materia y sepa realizar los trámites con los plazos que te da el Juzgado de Procesos, por eso digo que es una tragedia en sí misma.

Si el delito es grave, no importa el dinero que tengas, paga tus privilegios dentro del reclusorio o consigue a lo Elba Esther que te mantengan en el hospital y aprovechas para hacerte cirugías.

La vida en un reclusorio, algo inolvidable que recordará por siempre. Existía un tipejo que fue Procurador del Estado de Chiapas, mi mejor enemigo, Eduardo Montoya, cayó en prisión por una larga lista de delitos y le dijeron que iba a recordar cada día que pasara en Cerro Hueco, y se lo cumplieron.

Y de las decenas de personas que he conocido en TODOS LOS RECLUSORIOS DE MÉXICO, he encontrado algo en común, la angustia, la desesperanza de los reos, todos los presos, siempre, todos, se sienten olvidados.

Para salir, el tiempo no es relativo, es muy, pero muy, muy, muy, muy largo. De repente, el abogado es el vínculo con el exterior, es la sabiduría de este el que va a liberar o dejar preso al procesado, cuando el abogado llega, el cliente CASI SIEMPRE, hay excepciones, está pendiente de todo, ruega porque Dios lo ilumine, que saque su experiencia, contactos, conocimiento al servicio del cliente, este solo espera milagros y no quiere pagar mucho, esta es una regla.

Sea como sea, estar dentro, no es lo mismo que estar fuera, el procesado tiene tiempo para pensar mil veces lo que lo llevó a ese lugar, va a maldecir su estupidez y cuando descubra que su contador es el que lo ha llevado o que Oswaldo Reyes o Robertson o el contador Nalgón no son doctores, su percepción de la vida cambia, Ya lo verán, Chatos diría Cantinflas.