El veto de EEUU al futbolista Rafa Márquez en el Mundial de Rusia por lavado de dinero

La razón la cuenta The New York Times: el jugador se encuentra en la lista negra del Departamento del Tesoro a raíz de una investigación de EEUU sobre un posible caso de lavado de dinero procedente del tráfico de drogas

Ante Alemania, Rafa Márquez hizo historia: se convirtió en el tercer jugador de la historia en jugar su quinto Mundial. Todo un hito que el mítico futbolista mexicano consiguió en su debut en la edición de Rusia, a pesar de una delicada situación judicial que le hace estar, en la práctica, vetado por EEUU para cualquier actividad relacionada con sus empresas o sus ciudadanos dentro del torneo.

La razón la cuenta The New York Times: el jugador se encuentra en la lista negra del Departamento del Tesoro a raíz de una investigación de EEUU sobre un posible caso de lavado de dinero procedente del tráfico de drogas. Aún no ha sido acusado, pero el país norteamericano ha congelado sus bienes financieros en su territorio. Bajo sospecha, su participación (junto a varias empresas de su propiedad) como testaferro de Raúl Flores, sospechoso de regentar una organización dedicada al narcotráfico.

Esta situación tiene una consecuencia inmediata, la prohibición a empresas y particulares estadounidenses para relacionarse con él. Una imposición que ha tenido su reflejo en el Mundial. La vinculación de Márquez con los patrocinadores de la competición es nula: su uniforme, sin publicidad, dista del resto de jugadores de la selección de México, tampoco bebe de las mismas botellas que sus compañeros, no aparece cerca de los anuncios con los logos de estas firmas y, en un hipotético caso, no podría recibir el premio al mejor jugador de un partido, ya que Budweiser, compañía estadounidense, es quien lo patrocina y entrega.

Mantener la prohibición en toda su pureza entraña no pocas dificultades. Afecta al alojamiento del jugador (que no puede pernoctar en hoteles que tengan relación con EEUU), a la recepción de ingresos de la FIFA por parte de México (el organismo se la transfirió en euros y a través de bancos ajenos al sistema financiero estadounidense) e incluso a las ruedas de prensa, que sí pueden realizarse...pero sin que ningún trabajador de la FIFA que sea ciudadano de EEUU pueda ejercer de traductor.

Se trata de una problemática muy poco frecuente, a la que México no ha podido evadirse. La federación de fútbol, en un comunicado, dejaba entrever que, en efecto, el asunto era peliagudo: "Tomamos en serio las acciones del Departamento del Tesoro de EEUU y hemos estructurado nuestras operaciones en Copa del Mundo para no violar las leyes sobre las sanciones de Estados Unidos". Más claro, imposible.

Las restricciones a la figura de Márquez, para bien o para mal, historia ya de los Mundiales, tampoco se frenaron en el momento posterior a que el mexicano entrase en el selectísimo club de los jugadores con cinco ediciones a sus espaldas. Una vez acabado el duelo contra Alemania, en un estallido de júbilo por la victoria sobre la vigente campeona, México también felicitaba a su káiser, que no recibió lo que habría sido una lógica entrevista a pie de campo tras completar un registro casi único. De lo contrario, el de Michoacán habría sido grabado junto con el logo de empresas como McDonalds o Coca-Cola. La ley de EEUU, una vez más, imperó.

22/06/2018