Miles de trabajadores “de confianza” en todo el país quedarán fuera de la era AMLO

Entre la SHCP y la Presidencia de México se encuentra la mayoría, y se habla de un total de 278 mil puestos bajo este concepto. ¿Qué labores hacen ahí? ¿Cuánto tiempo llevan bajo este término? ¿Son importantes o no para el funcionamiento de las instituciones? Estas dudas podrían hacer que se despida a muchos de ellos.

Alberto Saavedra

En México, el término de empleado de confianza puede significar muchas cosas. Son personas que no tienen una plaza fija en alguna institución pública en México. Tampoco gozan de las mismas prestaciones que el resto de sindicalizados, pero sí pueden llegar a obtener sueldos enormes. Esta práctica se ha hecho extremadamente popular en el país y muchos políticos han aprovechado la opción para incluir en la nómina a amigos y familiares.

El próximo gobierno de López Obrador está enfocando sus intenciones en derribar estas prácticas de corrupción y la secretaria de Hacienda, plagada de elementos “de confianza”, podría ser el lugar ideal para iniciar la gran limpieza. Entre la SHCP y la Presidencia de México se encuentra la mayoría, y se habla de un total de 278 mil puestos bajo este concepto. ¿Qué labores hacen ahí? ¿Cuánto tiempo llevan bajo este término? ¿Son importantes o no para el funcionamiento de las instituciones? Estas dudas podrían hacer que se despida a muchos de ellos.

La intención de austeridad nacional de López Obrador le pegó de golpe a muchos funcionarios y elementos de confianza en el país. No existirían estos puestos al vapor en donde se cobre sin justificar la labor que hacen dentro de las distintas secretarías nacionales. En la Presidencia de México hay al menos 96 puestos similares, sin conocimiento profundo de sus actividades y ganancias. El plan de austeridad lanzado por Obrador podría prescindir de muchos de ellos.

No solamente eso. En la futura presidencia de izquierda se reducirán los salarios y la forma en la que se trabaja actualmente estará más reguladas. Entre las sorpresas en el plan de austeridad nacional presentado por Obrador, no se permite a ningún funcionario trabajar ebrio, tampoco los viajes privados con vehículos públicos, ni tampoco se podrá trabajar como empleado de confianza pocas horas. Esta es una clara intención de que se pretende combatir la apatía o el desvío de dinero en cargos “fantasma”.

Lo cierto es que muchos mexicanos trabajan en estos puestos incluso más tiempo y con menor paga que sus compañeros sindicalizados. Para muchas dependencias y alcaldías, esta forma de trabajo es más conveniente, ya que no se lidia con empleados sindicalizados y se puede prescindir de ellos en cualquier momento, gracias a los tortuosos “contratos indefinidos”, que eliminan estabilidad en la vida laboral de miles de mexicanos.

Hay dos visiones sobre estos puestos y el futuro gobierno de Morena deberá revisar cada parte para estar seguros de si un puesto de confianza es real y productivo, o si simplemente se está regalando dinero en cargos opacos sin responsabilidades claras. Según el periódico Reforma, López Obrador y su equipo ya tienen el ojo encima de 6,113 plazas en todo el país. Se trata de una cifra mínima, si consideramos el total de puestos de este tipo en el país.

La intención de Obrador es la de eliminar a la alta burocracia que se ha adueñado de sueldos y cargos importantes sin demostrar que su trabajo es indispensable. Lo que tampoco se sabe es si el tabasqueño usaría estas vacantes para colocar a nuevos empleados o si quedarán vacías, para ayudar a la austeridad de las secretarías. Lo cierto es que Obrador planea eliminar al menos el 70% de este tipo de puestos en el país.