CURSOS:

 

Próximamente...

Adelanta AMLO que futura directora del SAT es de Nuevo León

La elegida por el presidente electo sería Margarita Ríos-Farjat, académica y columnista del diario Reforma.

Redacción SDPnoticias.com. mar 04 sep 2018 18:33

México.- El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, adelantó que la próxima directora del Servicio de Administración Tributaria (SAT) será una mujer originaria del estado de Nuevo León.

En su encuentro con integrantes de la Cámara de la Industria de la Transformación (Caintra) de Nuevo León, el futuro mandatario indicó que la encargada de recaudar impuestos pertenece a ese estado, aunque no reveló su nombre.

De acuerdo con fuentes extraoficiales, la designada por López Obrador sería Margarita Ríos-Farjat, académica y columnista del diario Reforma. La posible funcionaria es profesora en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Cuenta con una Maestría en Derecho Fiscal y es Doctora en Política Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Fue el pasado 1 de agosto que el presidente electo dijo en una conferencia de prensa desde su casa de transición que sería una mujer la responsable de dirigir la política tributaria del país. Entonces el diario Reforma apuntó a Rosalinda López Hernández.

La columna “Templo Mayor” de Reforma incluye a Margarita-Ríos Farjat como posible jefa del SAT:

  1. “En las últimas horas surgió otro nombre, el de la regiomontana Margarita Ríos-Farjat, abogada y maestra en derecho fiscal por la UANL.”
  2. “...habría sido recomendada por el próximo jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo.”
  3. Las credenciales de Margarita “son tan buenas que muchos ya la ven en la recta final para hacerse de la poco agradable pero muuuy necesaria tarea de recaudar”.

A mí me agrada cómo escribe Margarita: pulcra, exacta. Su artículo de ayer publicado en Reforma, lo demuestra. Creo que ella haría un muy buen trabajo en el SAT. No sé si lo publicado por Alejandro Junco sea un chisme, un trascendido o sea verdad.

Lo que sí creo es que Margarita está sumamente calificada para el puesto. Hoy he platicado con ella. Su regia cortesía nunca la abandona. Convenimos en no darle vuelo a lo que aún no existe. Ella lo entendió, también Federico Arreola, con quien conversé ampliamente sobre la posibilidad de que Ríos-Farjat se hiciera cargo del SAT... desde Monterrey.

Nueva York de muestra

Margarita Ríos-Farjat / por Redacción UDUAL

Publicado en  21 septiembre, 2012

Margarita Ríos-Farjat

El alcalde de Nueva York, Michael R. Bloomberg, es famoso por proponer e imponer políticas públicas dramáticas en materia de salud: presiona a los fabricantes de alimentos para usar menos sal, a los restauranteros para detallar el número de calorías por platillo en sus menús, a los bares para que no se permita fumar dentro, etcétera.

La política más reciente de Bloomberg fue aprobada por la ciudad de Nueva York hace un par de días apenas y consiste en que los restaurantes, cines, teatros y puestos de comida callejeros no podrán vender refrescos carbonatados u otras bebidas azucaradas en envases mayores a 16 onzas (473 mililitros). No es poca cosa si se tiene en cuenta que Estados Unidos tiene debilidad por las cosas, tallas y envases extragrandes.

Pero el alcalde no está solo, sus propuestas encuentran eco porque hay una conciencia social. Puede haber sentimientos fraternos o idealistas detrás de esa conciencia (ayudar a cuidar la salud de todos), pero es más fácil dilucidar el tinte económico: la salud ajena nos cuesta a nosotros.

Con nuestros impuestos financiamos las partidas para salud pública y es difícil imaginar un presupuesto tan amplio que rinda para curar enfermos, pagar nóminas, mantener centros de salud y además solventar proyectos de investigación.

Lógicamente, mientras más enfermos haya, menos recursos hay para lo demás, y de investigar ni se diga. Y es precisamente la investigación el mejor gasto que podría hacerse a largo plazo.

De ahí que la salud de los demás nos importe a todos. De ahí también que las propuestas de Bloomberg sean imitadas en otras ciudades ante la impotencia de sus detractores. Porque uno no es tan libre de comer lo que le plazca o de engordar más allá del pudor porque eventualmente se puede convertir en una amenaza pública a esos recursos ahorrados entre todos.

Lo complicado es la pugna entre la ganancia que buscan los fabricantes de comida chatarra o demasiado azucarada y el énfasis que cualquier gobierno puede hacer sobre preferir alimentos sanos. Es mucho más atractiva la publicidad de lo insano, y en un mercado de oferta y demanda se vale. El eslogan de “come frutas y verduras” poco o nada puede hacer contra una buena campaña mediática que promocione basura con azúcar.

En julio de 2011, el periodista Mark Bittman sugirió en The New York Times una idea que luego recogió el ex candidato Gabriel Quadri: cargar fiscalmente a la mala comida (el periodista propuso al mismo tiempo subsidiar los vegetales).

Bittman abordó con datos lo obvio: la educación, por sí misma, no es suficiente para cambiar los hábitos alimenticios y, por ende, la salud pública de un país. En 2009, la industria estadounidense de la comida rápida gastó más de 4 mil millones de dólares en mercadotecnia, lo que supera los 13 millones que pidió el Departamento de Agricultura para promover la buena nutrición.

En Estados Unidos el porcentaje de obesidad se ha incrementado en los últimos 30 años, sostiene Bittman, al doble en los adultos y al triple en los niños. Un tercio de la población de su país tiene diabetes o condiciones prediabéticas. No es de extrañar, si el estadounidense promedio consume alrededor de 44.7 galones (170 litros) de refrescos por año, sin contar otro tipo de bebidas azucaradas.

Las buenas políticas públicas tienen que ir más allá que de la vacua repetición sobre la importancia de la alimentación sana. Mientras un litro de leche cueste más caro que uno de refresco y además se asocie a este último con una vida mejor, no hay alternativa.

Bittman refiere una propuesta simple: una botella de 20 onzas de refresco cuesta 1.50 dólares, si se grava a 1 centavo por onza costaría 1.70, pero recolectaría, según un estudio de la Universidad de Yale, 13.2 mil millones de dólares en impuestos.

Pero los impuestos provocan interminables debates. La industria refresquera alegará que se atenta contra el libre albedrío de las personas y que se pone en jaque a toda la industria.

Sin embargo, nuestro libre albedrío llega hasta donde no se afectan los derechos de los demás. Si la salud mexicana sufre por desbalances alimenticios, debemos ir tomando nota de qué medidas se adoptan en Nueva York. La medida recientemente aprobada pudiera preparar el terreno hacia una nueva relación fisco-políticas públicas.

Además, dada nuestra crónica falta de recursos públicos, se antoja muy conveniente un impuesto como éste en vez de la depravada costumbre de endeudarse.

Fuente: http://busquedas.gruporeforma.com/reforma/Documentos/DocumentoImpresa.aspx

La Coalición Anticorrupción está conformada por

CAINTRA, Ciudadanos Contra la Corrupción, Evolución Mexicana, Colegio de Abogados de Nuevo León, Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León A.C., Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica, COPARMEX NL, CANACO NL, Vertebra, ANCIFEM, Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Universidad Regiomontana (U-ERRE), Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Universidad Metropolitana de Monterrey (UMM), Margarita Ríos Farjat, Luis Torres, Carlos Leal-Isla Garza, Javier Navarro, Jesús Cantú Escalante, Leandro Castillo, Ángel Escorcia.