Prácticas financieras antilavado se replicarían en otros sectores

Los elementos que ha impuesto la autoridad para la prevención de lavado de dinero en el sistema financiero durante los últimos años pueden servir para ser utilizados en otros sectores, como el empresarial, y así cambiar la mala percepción de que en México se falla en la lucha contra este ilícito.

03/10/2018

Los elementos que ha impuesto la autoridad para la prevención de lavado de dinero en el sistema financiero durante los últimos años pueden servir para ser utilizados en otros sectores, como el empresarial, y así cambiar la mala percepción de que en México se falla en la lucha contra este ilícito, indicó Sandro García-Rojas Castillo, vicepresidente de Procesos de Supervisión Preventivos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Durante su participación en el séptimo seminario Retos de las Políticas Anticorrupción, García-Rojas Castillo indicó que en materia de prevención y detección de flujos ilícitos, provenientes de actos de corrupción no hay una fórmula exacta, sino más bien guías que pueden ayudar a eficientar la tarea de las organizaciones para acotar este delito.

“Hay dos pilares que van más allá de un código de ética que nos pueden ayudar a fortalecer el régimen de cumplimiento de prevención de lavado, tanto en el sector público como en el privado: el enfoque basado en riesgos y el tema de la capacitación, que de alguna manera descansan en un mismo principio: estar atentos de manera constante a cuáles son los elementos que se requieren para detectar el hecho de que pueda haber lavado de dinero o eventualmente corrupción”, explicó el funcionario de la CNBV.

García-Rojas Castillo recordó que, desde hace años, la CNBV ha trabajado para permear esta visión en el sistema financiero, mediante la obligación a las entidades financieras de tener un enfoque basado en riesgos, tal y como lo recomienda el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), además de la certificación del personal de las instituciones en la materia.

“El enfoque basado en riesgo es un análisis pormenorizado con una metodología determinada para poder ubicar en qué parte de tu operación (...) debes tener una visión clara sobre qué cosa de lo que estás haciendo tiene más vulnerabilidad al riesgo (de lavado)”, comentó el funcionario.

Este enfoque —añadió— tiene cuatro elementos fundamentales para detectar lavado: realizar un análisis de acuerdo con tus clientes, socios o proveedores; la zona geográfica donde operas; el tipo de productos que sueles operar y tus canales de pagos (...) Estos cuatro elementos fundamentales, lo refirió el GAFI, deben servir para desarrollar una matriz para detectar un tema de capitales ilícitos provenientes de la corrupción.

El vicepresidente de la CNBV indicó que es falso que el enfoque basado en riesgo sea el mismo para todas las instituciones, pues de acuerdo con los factores que las rodean se debe aplicar, por ejemplo, en el tema de la detección de la corrupción se tiene que analizar a detalle el grado de exposición de un funcionario público que potencialice el riesgo de lavado de dinero.

“No podemos analizar o contextualizar de manera general un enfoque basado en riesgos con corte de pollero; es decir, un modelo que todo mundo lo pueda aplicar tiene que ser pormenorizado”, mencionó.

El funcionario ejemplificó el caso de un banco que tiene como cliente a un funcionario público, catalogado como persona políticamente expuesta. “¿Qué se estaría esperando de dicha persona? (para decir que incurre en un ilícito). Depósitos en efectivo fuera del margen de su perfil transaccional; alguna transferencia de alguna empresa que trabaja para el Estado, pero (qué ocurre) si esa persona simplemente no toca su sueldo”.

Tras esta reflexión, el funcionario aclaró que, “en estos casos de flujos ilícitos provenientes de actos de corrupción, me parece que hace falta un análisis más pormenorizado”.

Avanza certificación

Otro de los aspectos que el funcionario destacó durante su participación fue el de la capacitación que se ha buscado permear en el sistema financiero por medio de la certificación con los más altos estándares a los oficiales de cumplimiento y demás personal encargado de prevenir el lavado de dinero en las instituciones financieras.

“Al 2018, prácticamente hay 3,000 personas certificadas en el país y ha habido más de 14,000 que han participado; es un examen que aprueban tres de cada 10 personas”, detalló.

García-Rojas Castillo expresó que esta certificación tiene tres conceptos fundamentales: concepción internacional de lavado de dinero, marco jurídico en materia de prevención de lavado de dinero y elementos de gestión de riesgos y de auditoría.

Durante su participación, Yara Esquivel, que trabaja en la iniciativa de recuperación de activos robados del Banco Mundial, acusó que la corrupción es un cáncer que tiene que ser atacado para prevenir el lavado de dinero. Esto se puede lograr por medio de una correcta identificación del beneficiario final (de una cuenta), así como la publicación de las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos.

“El tema de beneficiario final es vital porque ha permitido (cuando no se identifica), en varios casos, que se esconda dinero y que se realicen movimientos de dinero con facilidad. En el caso de las declaraciones patrimoniales, cuando se hacen públicas, la sociedad civil puede ser un ente de control para poder ver los bienes que los funcionarios públicos declaran contra los que ostentan”, indicó Esquivel.

Por su parte, García-Rojas concluyó: “Hay diferentes elementos que si logramos relacionar y unir estaremos unificando no sólo el marco operacional del ente público, sino también cambiando la percepción negativa que hemos generado en los últimos años en (la lucha antilavado)”

ALD/ERP