LA CONTADURIA, EN EL OJO DEL HURACAN

En México, la profesión de contador es sin duda alguna una de las más difíciles de llevar a cabo; el contador se encuentra ante un panorama que puede resultar desalentador por las largas y complicadísimas reglas que las autoridades fiscales imponen a los contribuyentes.

Llevando a cabo una preparación que no tiene descanso, y  en muchos casos, la remuneración por sus servicios no justifica el desembolso que se hace al acudir a cursos de actualización, de especialización, posgrados, maestrías y doctorados.

La autoridad fiscal no ayuda mucho pues ofrece a los contribuyentes en sus publicaciones la posibilidad de acercarse a ella para asesorarse, dando a entender que no necesitan de un contador, con lo que se complica la relación contador-cliente.  Por ejemplo, cuando el contador acompaña a su cliente a las oficinas del SAT no le permiten estar a su lado, argumentando que la ley no permite la gestión de negocios (cuando no es este el propósito) o bien que el lugar es muy pequeño y no caben muchas personas. Esto ocasiona que el contribuyente quede en manos de la autoridad al no escoger la mejor opción al registrarse o no efectuar el trámite que se pretendía realizar. El SAT también promueve la figura de Síndico del contribuyente, la cual se creó con la finalidad de facilitar la relación entre las autoridades fiscales y el contribuyente, ayudándole a éste a resolver situaciones relacionadas con la aplicación de las normas fiscales. Dicha figura, que debería ser muy buena, en mi opinión termina siendo un medio para el control de los contribuyentes de parte de la autoridad, ya que las reuniones programadas entre las autoridades y los síndicos se resumen en que los síndicos llevan por escrito el planteamiento de algún contribuyente y deben esperar la respuesta para su siguiente reunión, sin tener la posibilidad de opinar cuando le entregan la respuesta y lograr una respuesta favorable o al menos cierta flexibilidad de la autoridad si esta fuera negativa.

Aunado a lo anterior, la autoridad fiscal con base en el artículo 33 del Código Fiscal de la Federación, que especifica que las autoridades fiscales proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes explicando en un lenguaje sencillo las disposiciones fiscales, publica sus llamados criterios normativos, en los que establece su punto de vista de alguna situación en particular, y cualquier cosa contraria a estas disposiciones la consideran prácticamente ilegal.

Pero esto no es todo, el contador en México se ha encontrado con conceptos jurídicos recientes, bajo los cuales las autoridades, en lugar de fomentar la buena voluntad recaudatoria, ocasiona que muchos contribuyentes, sobre todo los pequeños, al ver lo complejo que es cumplir con la ley, piensen en cerrar su negocio y buscar otra opción de obtener ingresos entrando quizás a la informalidad.

En efecto, nos hemos tenido a enfrentar a nuevos ordenamientos y formas jurídicas como las siguientes:

  1. Catálogo de claves de productos o servicios. Consiste en una larguísima relación de productos o servicios que se deben incorporar en la factura electrónica y está hecho con la finalidad de aportar información exacta a la autoridad fiscal del tipo de ingresos que se obtienen. En un principio constaba de más o menos 80 mil productos, los cuales no están relacionados para encontrarlos de manera fácil y rápida, habiendo tantos y tan parecidos que provocan confusión en los clientes. Esto representa un problema más para los contadores, pues los clientes, una vez que saben de las multas que tendrán si incurren en errores, le piden al contador que les diga que clave es la que deben poner.

Aunque aparentemente esto no tendría mayor problema, la verdad es que el cliente, quien conoce bien su producto o servicio, es quien debería escoger el más acertado. Pero esta situación todavía se complica más por lo siguiente: si el emisor de la factura pone erróneamente una clave, se hará acreedor a una multa y para el receptor de dicha factura ésta no será deducible, así es que ahora no solo hay que revisar que se haga bien una factura para no recibir una multa, sino que hay que revisar bien las facturas que hacen los proveedores para que puedan ser deducibles.

  1. Complementos de pagos. Es la elaboración de otro tipo de CFDI que se utiliza para los pagos en varias parcialidades o bien aquellos que se pagan en una sola exhibición pero en una fecha posterior a la venta, y se hace de la siguiente manera:

Cuando se efectúa la venta se hace una factura por el valor total de la operación; posteriormente se hace una factura por cada uno de los pagos que se efectúan en fecha posterior, con la característica que se deberá señalar en la factura la cantidad de “cero pesos” y se incorpora el complemento de pagos en donde se identifica la factura de la venta y la cantidad que se recibe de pago.

  1. Buzón tributario. Es una herramienta tecnológica que se encuentra dentro de la página oficial del SAT por internet y tiene el propósito de que la autoridad se comunique de manera rápida con el contribuyente, entregue notificaciones y también tiene la posibilidad de que el contribuyente pueda hacer algunos trámites con la desventaja para éste que si no requisita bien su trámite pasara un tiempo hasta que encuentre que su trámite fue rechazado. Tampoco es fácil para el contribuyente navegar en este apartado y si lo intenta puede tener problemas
  2. Determinación presuntiva de ingresos. Aquí se da la curiosa situación de que el que es acusado debe mostrar su inocencia. En efecto, la autoridad fiscal tiene la facultad de determinar ingresos si el contribuyente incurre en alguna irregularidad como omitir registros de ingresos o compras no realizados o no recibidos o diferencia en los inventarios. Hasta acá pudiera parecer justo, pero con las nuevas reformas al artículo 42 del Código Fiscal de la Federación el SAT practicará visitas domiciliarias a los contribuyentes para verificar el número de operaciones y valor de las actos que deben registrarse en la contabilidad. Con esto y la reforma al artículo 56 del Código Fiscal de la Federación existe la posibilidad de que la autoridad puede presentarse a una negociación y estar presente por ejemplo una hora para ver cuánto se vende en esa hora; con eso multiplican esa cantidad vendida en la hora por las horas que tiene el local abierto diariamente y de allí sacan un promedio para el periodo sujeto a revisión.
  3. Actos simulados. Esta se determina cuando alguna empresa expide facturas por venta o servicios que no están soportados con la infraestructura que debe tener ésta para la realización de sus actividades, esto es, que no cuenta con los activos necesarios, el personal y en general la capacidad para ofrecer el servicio.
  4. Materialidad de las operaciones. Cuando se obtiene un ingreso o se efectúa un gasto se aplica directamente para obtener la base para la acumulación de ingresos o la deducción de gastos o compras. Estos documentos pueden servir para solicitar una devolución o acreditamiento de impuestos, por lo que la autoridad tiene la facultad de objetar la materialidad de algún acto al realizar una revisión, esto es, comprobar (cruce de información) si es cierto que un contribuyente manifiesta (por medio de la expedición u obtención de factura) haber realizado con un tercero alguna operación.
  5. Fecha cierta. Anteriormente, cuando una empresa efectuaba cierta operación de venta o servicios, para comprobar la operación y para proteger sus intereses, se firmaba un contrato, o se firmaba otros documentos como pagares o letras de cambio. Con esto era suficiente para fundamentar la operación, pero en la actualidad la autoridad fiscal determina que los documentos deben tener fecha cierta, esto es, que el documento haya sido presentado ante un notario o autoridad competente para darle validez. Sin duda un tema muy controvertido, pues hay empresas que manejan este tipo de operaciones a base de firma de letras de cambio y el costo de hacer esto por cada operación sería sumamente alto.

Por cada uno de estos conceptos se puede platicar ampliamente, pues entenderlas y ponerlas en práctica es parte importante de nuestro servicio. Por eso considero que los colegios de contadores deben estar muy involucrados en estos aspectos, para ayudar a que sus miembros estén plenamente equipados para llevar a cabo sus servicios con eficacia.

L.C.P. Alberto Corona Hernández